Iniciar un proceso terapéutico es comenzar un camino de descubrimiento personal en el cual se pasa por diferentes fases como la aceptación de quien soy, qué es aquello que deseo cambiar y el reconocimiento del entorno y de las personas que forman parte de tu vida.

Por ello, viendo a la persona en su contexto social, trabajando con ella no solo como un individuo aislado con sus dificultades y peculiaridades si no también como parte de un sistema (pareja, familia, amigos, trabajo..) se llega a un conocimiento y un trabajo más completo.